La campaña de vacunación antiamarílica está centralizada en la localidad de Mercedes en el hospital público, así lo informó Carlos Francisco Cuadrado, director del establecimiento, quien de este modo espera “garantizar la cadena de frío de las dosis y llevar un registro de vacunación ordenado y actualizado”.
La campaña se desarrolla en todas las localidades de la provincia, aunque su aplicación está orientada al ciento por ciento en las comunidades que habitan en zonas de riesgo, como las del Norte y Noreste provincial, sobre las costas de los ríos Paraná y Uruguay.
En el caso de Mercedes, la decisión sanitaria fue la de vacunar solamente en el hospital, en donde está garantizada la provisión de las vacunas necesarias para las demandas de la población con la seguridad de que se tratan de unidades en buen estado de conservación, dado el reciente suceso de robo de dosis, ocurrido tras haber sido violentada una oficina de la administración de “Las Mercedes”.
“Queremos transmitir tranquilidad a la comunidad que quiere vacunarse contra la fiebre amarilla y la única manera que tenemos de hacerlo es vacunándolos en el mismo hospital, en donde garantizamos la efectividad de las dosis que aplicamos”, explicó el doctor Cuadrado.
La preocupación radica en que se desconoce el destino que tuvieron las vacunas antiamarílicas robadas hace unas dos semanas de la administración del centro sanitario y, si bien se le atribuyen al hecho animosidades políticas, se teme que las dosis -con cadena de frío interrumpida- quieran ser reincorporadas en algunos puntos de vacunación.
Consultado el director de Programas de Salud Pública, Juan Antonio Pascual, sobre el peligro de las vacunas cuya cadena de frío se corta, explicó que “su aplicación no significa un riesgo directo de muerte para la persona que es inoculada, pero a largo plazo el verdadero problema está en la posibilidad latente de contagio de la fiebre amarilla por falta de una auténtica inmunización”.
“La gente que se vacuna para la fiebre amarilla se siente protegida, con justa razón, de la enfermedad y en consecuencia abandona otras medidas preventivas, asumiendo conductas de riesgo como el no uso del repelente y la exposición al insecto en horarios de máxima circulación, lo que se agrava si la vacuna no tuvo efecto realmente”, agregó.
Mercedes, de acuerdo a datos del hospital, lleva aplicadas 2.500 dosis, durante una campaña masiva que se inició hace aproximadamente un mes, luego de terminar con las aplicaciones previstas para rubéola en más del 95 por ciento de la población de hombres de entre 16 y 39 años.
Según informó el doctor Cuadrado, la vacunación para fiebre amarilla está habilitada en el hospital los días martes y jueves, en tanto que el resto de los días hábiles el vacunatorio se dedica a completar el esquema regular de vacunación.