Saladas, Corrientes. Lunes, 21 de Mayo
Deportes
20 de Julio
Cerca de las 17, el primer partido de las semifinales de la Copa América estuvo virtualmente suspendido. El mal estado del campo de juego, comprobado por última vez en el desenlace del encuentro entre Brasil y Paraguay, tuvo su epicentro durante la primera parte del martes, horas después del temporal que azotó a buena parte de Buenos Aires.
Los cancheros, especialistas en el arte del cuidado del césped, fueron los primeros en comprobar el escenario. Las delegaciones de ambos equipos tomaron nota y elevaron su queja a las autoridades de la Confederación Sudamericana de Fútbol. La ansiedad recorrió buena parte del mundo futbolero local; también las versiones. Si se hubiese postergado, habría sido un papelón internacional.

La versión de la virtual suspensión llegó hasta la casa de gobierno de la provincia de Buenos Aires. En un principio, se aseguró que Daniel Scioli insistió en que el partido debía jugarse. Más tarde, altas fuentes de la gobernación rechazaron esa versión, pero aceptaron que tomaron conocimiento de la situación. El comité organizador, rápidamente, despejó los nubarrones. Y se jugó. No sólo eso: el piso respondió a las exigencias.

"Sabemos cómo está el campo de juego. Peor que en el partido de Brasil", contó, antes del partido, Álvaro González, el uruguayo que pasó sin fortuna por Boca. Un día antes, el Maestro Tabárez, siempre cauto, deslizó: "Es un estadio hermoso, pero la cancha está mal. Es un terreno malo, sobre todo para el pie de apoyo del jugador".

Ya tiene una negra historia el magnífico escenario, el único estadio en que en su momento no querían jugar ni Estudiantes ni Gimnasia, los dos equipos más populares de La Plata.

Sirvió, hasta aquí, para variados recitales, aunque cada vez que se jugó un partido (oficial, amistoso, del seleccionado, de Estudiantes), los temores a lesiones sobrevolaron la escena. La atención mayúscula se instaló el domingo pasado, cuando Brasil fue eliminado llamativamente, ya que desperdició sus cuatro penales desde un lugar en el que el césped se salía de su lugar natural y se desprendía arena.

Se lo conoce como el escenario modelo en América del Sur. Y con un techo magnífico. Antes del cotejo, los colaboradores arrojaron césped en los peores sitios. Pero el partido, más tarde, no tuvo contratiempos. El césped respondió.

Vale aclarar: el campo de juego es móvil, lo que debería permitir organizar espectáculos sin dañarlo. Son paneles de un metro por un metro que suelen quitarse. Pero el techo impide que el pasto reciba sol a diario; por eso, se seca con más rapidez que lo normal.

Gol de Boca Unidos a River (Cristian Nuñez)
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