En el Nuevo Gasómetro, la Crema se impuso 3 a 1. Gandín puso arriba al visitante, mientras que Sebastián González igualó. Sin embargo, Federico González y Nicolás Castro le dieron el triunfo a los santafesinos.
Atlético Rafaela y San Lorenzo llegaban con dos realidades distintas. La Crema quería seguir prendido en lo más alto de las posiciones, mientras que el Ciclón buscaba volver a encontrar el rumbo. Los dirigidos por Carlos Trullet sacaron provecho de su efectividad y se quedaron con el encuentro por 3-1.
Los primeros 15 minutos del Ciclón entusiasmaron. En ese periodo favorable para los de Boedo, Sara dijo presente. En la situación más clara, Tula ganó de cabeza y el arquero la mandó al córner.
San Lorenzo había encontrado un camino vinculado a la paciencia y el juego colectivo, aunque se perdió con el correr de los minutos hasta volver a su triste presente. En un duelo reñido, la Crema tuvo dos chances claras de irse al vestuario en ventaja, pero ni Castro ni Gandín tuvieron contundencia.
Las urgencias de San Lorenzo se potenciaron en el complemento. La hinchada empezó a presionar y los de Asad asumieron la iniciativa. Romagnoli tomó el volante con decisión para conducir, pero no tuvo socios que hablaran su mismo lenguaje creativo.
Luego de una aislada y clara chance de gol del anfitrión, llegó el golpe de Rafaela a los pocos segundos. Fede González aprovechó los espacios vacantes en el lateral izquierdo de la defensa y tiró un centro al área que Gandín transformó en gol a los 23. En definitiva, la Crema hizo en un ataque lo que su rival intentó efectuar durante todo el segundo tiempo. Oportunismo, suelen decirle.
El final fue para el infarto y San Lorenzo pasó de la ilusión a la bronca en escasos segundos. A los 43, Sebastián González igualó tras una genial asistencia de Romagnoli. Sin embargo, el 2-1 llegó a los 45 luego de un error de cálculo de Bottinelli y una aparición de Federico González. Y en el cuarto minuto de descuento, Bazán le hizo penal al Chipi para cerrar la noche patética del Ciclón en esa zona del campo. Romeo vio la roja por protestar y Castro sentenció el resultado desde los 11 metros. Mientras Rafaela vive su sueño, San Lorenzo se desangra en su pesadilla.