En Wellington, cuando parecía que el partido estaba perdido, derrotaron agónicamente a Escocia por 13-12, con un try en el final de González Amorosino. El pasaje a cuartos quedó muy cerca.
Wellington.- Un partido para el infarto ganaron los Pumas. Un ajustado resultado, 13-12, para vencer a Escocia y quedar a un paso de la clasificación a cuartos de final. En un encuentro donde todo fue adverso, la Selección Argentina, con mucho amor propio, consiguió el triunfo gracias al try de González Amorosino sobre el final del partido.
Era una final anticipada, y ambos salieron a afrontarla como tal. Escocia, en el arranque, aprovechó las dudas de Argentina y lo sometió. Así, logró tener 10 minutos a los de Phelan a la defensiva, pero no pudo aprovechar para adelantarse en el marcador.
Apenas superado el vendaval, Los Pumas intentaron hacer su juego y tras una avivada de Vergallo y Fernández Lobbe, iniciaron una sucesión de pick and go que lo dejaron en el umbral del try. Sin embargo, un error derivó en una gran oportunidad desperdiciada.
Enseguida, Santiago Fernández realizó una buena maniobra personal, y la defensa escocesa terminó por caer en una indisciplina, que el pie de Felipe Contepomi transformó en los primeros tres puntos del partido. A la siguiente jugada, Juan Martín Fernández Lobbe sufrió una lesión en su rodilla izquierda y, diez minutos después, fue reemplazado por Gennaro Fessia.
Los Pumas siguieron sin poder tener una buena posesión de pelota, con desprolijidades en la obtención en el scrum y complicaciones en el line. Por eso, Escocia siguió dominando. Fue llamativo cómo el equipo de Phelan no pudo nunca tener una continuidad de juego limpia y abusó del kick, fruto de la presión rival.
Quizás lo mejor del primer tiempo, aparte de haber terminado, fue que Escocia se fue con una ventaja de apenas 6-3, producto de los penales de Christopher Patterson y Ruaridh Jackson. La intensidad escocesa dejaba varios jugadores argentinos averiados y la sensación de que la ventaja en el resultado podía haber sido mayor..
La segunda mitad no cambió. Fueron los británicos quienes siguieron teniendo el dominio del juego. Argentina no encontraba el juego, equivocaba los caminos y, por momentos, parecía perdida y limitada sólo a defender.
Sin embargo, logró el empate desde los pies de Felipe y parecía encaminar el juego. Pero la sensación duró poco, porque un brillante drop de Jackson le devolvió la ventaja a los escoceses y cuando el palo le dijo que no a otro penal del capitán argentino, la respuesta rival fue otro drop, esta vez del ingresado Daniel Parks, para poner el 12-6 que parecía inapelable.
Sólo restaba soñar con un try convertido. Y el milagro llegó. La pelota fue a la punta para la entrada de Lucas González Amorosino, y éste, con una habilidad notable y un equilibrio envidiable, caminó por la cornisa y con una serie de pisadas marcó un try inolvidable.
Felipe cambió la conversión por dos puntos, y el 13-12 era una realidad. Pero, sobre el final, Argentina debió defender como aquella vez ante Irlanda en 1999. Con mucha disciplina y una férra defensa, Los Pumas obligaron a Parks a sacar un drop de zurda, que se fue desviado.
Escocia intentó mantener la pelota viva con el tiempo cumplido, pero nuevamente la defensa argentina no cedió y varios minutos después, Bosch sacó la pelota afuera y se desató la algarabía argentina. Una victoria que quedará para el recuerdo.
Ahora, a Los Pumas le resta obtener un triunfo ante Georgia con punto bonus para prácticamente sellar su clasificación a cuartos de final, donde seguramente estará esperando Francia. Escocia tiene que cerrar su participación en esta fase enfrentando a Inglaterra, encuentro que deberá ganar con punto bonus para soñar con seguir adelante