River estuvo a la altura de su historia y no dejó dudas. Se hizo esperar, pero la mejor versión del equipo de Almeyda apareció esta tarde en el Nuevo Gasómetro, con la goleada por 7-1 ante un pálido Atlanta. Los dirigidos por Almeyda se redimieron en momento justo, ya que con esta victoria volvieron a ocupar en soledad la cima del Nacional B.
River salió como una tromba para llevarse por delante a su rival. Y el gol estaba al caer. A los 13 minutos, y casi que por decantación, River abrió el marcador. Un avance por la derecha desembocó en un error del arquero, estuvo atento Cavenaghi y en esta oportunidad fue Martín Aguirre el que se tiró al césped para empujar la pelota dentro del arco.
El Millonario no se conformó con la ventaja y a los 19 extendió la diferencia ante un Atlanta desconcertado. La jugada nació nuevamente de un error defensivo, obligó a que Llinás saliera apurado ante Carlos Sánchez y Cavenaghi aprovechó para definir con el arco libre.
La goleada estaba muy cerca y Andrés Ríos tuvo tres chances para empezar a dibujarla. Antes de que terminara la etapa inicial, cuando el reloj marcaba los 44 minutos, apareció Lucas Ocampos y definió al primer palo para concretar el tercero. El mediocampista, clave por su despliegue al igual que Carlos Sánchez por el otro carril, casi liquidó el pleito con un tiempo por delante.
En el segundo tiempo continuó la tónica. Cada ataque de River era medio gol y no fue de extrañar la abultada diferencia. Cavenaghi aprovechó su chance a los 11m para el 4-0 y un par de minutos más tarde definió con gran categoría para meter el quinto.
El partido dio para los gritos de Fabián Bordagaray y Andrés Ríos. A los 42m, Juan Pablo Pompei vio un penal de Ferrero y Atlanta llegó al descuento por intermedio de Abel Soriano. Se lució River, como nunca había podido hacerlo en el Torneo Nacional