En virtud del servicio generoso, piadoso y discreto que ha dispensado por más de 60 años a la Iglesia Particular de Corrientes, sirviendo de manera cercana a los Obispos que la han guiado, Don Antonio Yanak recibirá la condecoración pontificia de la Orden de San Gregorio Magno.
La distinción, que le ha concedido el Santo Padre Benedicto XVI, le será entregada en el marco de la celebración eucarística que presidirá nuestro Arzobispo, monseñor Andrés Stanovnik, mañana miércoles 26, en vísperas de la Jornada de Oración por la Paz. La santa misa será concelebrada por sacerdotes de la Arquidiócesis, a las 20, en la Iglesia Catedral
Esta distinción, le fue otorgada en reconocimiento a su vida de entrega sencilla, humilde y cotidiana, en las diversas funciones que cumplió en el Arzobispado.
La Pontificia Orden Ecuestre de San Gregorio Magno es una de las más altas distinciones otorgadas por el Papa a sus fieles laicos. Fue creada en 1831 por el Papa Gregorio XVI para honrar la memoria del Papa Gregorio el Grande. En la actualidad, con esta Orden se premian los méritos por destacados servicios, en favor de la Santa Iglesia. Se concede a: "Señores de probada lealtad a la Santa Sede que, por razón de su nobleza de nacimiento y la notoriedad de sus actos o el grado de su generosidad, se consideran dignos de ser honrados por una expresión pública de estima por parte de la Santa Sede ".
Entre tantas virtudes de don Antonio, se destacan su condición de hombre piadoso, que participa de la Misa diariamente y reza a diario el Santo Rosario. Es amigo de la discreción del respeto de las personas. Si bien, es un hombre que dialoga es más conocido por su silencio y moderación en las palabras.
Don Antonio se distingue por su espíritu servicial para con los obispos y el personal de la curia. Además, no es sobrio y moderado solamente en sus palabras y gestos, sino también en el comer y en el vestir. Aunque él trate de hacerlo a escondidas, sabemos de su ayuda a los más necesitados compartiendo el dinero recibido por sus servicios.
Como Don Antonio vive en la Curia desde 1950, conoce a numerosos agentes de pastoral, principalmente sacerdotes y religiosos que han pasado por esta Iglesia Arqui/Diocesana. Es un testigo cualificado del acontecer histórico diocesano; confiable, toda vez que lo narrado por él pudo comprobarse con anotaciones y documentos. Por lo que se puede confiar en lo que transmite oralmente y que no se encuentra registrado.
Don Antonio sirvió de una manera cercana a los Obispos. A monseñor Francisco Vicentín, desde su llegada en 1950 hasta la muerte de éste en 1984; a monseñor Jorge Manuel López, desde 1972 a 1983); a monseñor Antonio Rossi (1983-1994); a Mons. Castagna (1994-2007). En la actualidad, aunque ya jubilado, sigue prestando diversos servicios en la Curia, de acuerdo a lo que la edad y las fuerzas lo permiten.
Como Don Antonio Yanak no llama la atención por nada en especial, para quien no lo conoce podría pasar como una persona que no trasciende ni se distingue por nada en particular. Quienes lo conocemos estamos convencidos de su amor a la Cruz de los Milagros y a la Virgen de Itatí, de su fe en el misterio de la Iglesia como de institución divina. Eso explica su fidelidad y su servicio como si fuera al mismo Cristo.
Antonio Yanak
En 1948, cuando iba a cumplir 17 años, ingresa al seminario de la Congregación del Verbo Divino en Azara (Misiones). Después de algunos meses, abandona la institución por consejo de los superiores. Era por razones de salud, particularmente con la visión. A su salida del seminario colabora como sacristán en la parroquia Santa Inés de Andrade por un lapso de año y medio.
En el año 1950 el padre Roubineau, entonces Administrador del obispado y Visitador de parroquias, lo contrata para trabajar en la curia. Llega a la ciudad de Corrientes el 4 de noviembre de dicho año. Desde entonces habita en el obispado y desempeña numerosos servicios. Y lo sigue haciendo a pesar de que ya se ha jubilado.
Desde que llegó a Corrientes prepara los óleos para la misa crismal. Es una fuente viva de historia: por ser testigo de la Iglesia de Corrientes desde su niñez a la actualidad.
Apreciamos su discreción, su respeto, su constancia en el servicio fiel y silencioso, su vida de oración y su solidaridad con los necesitados.
Nació el 5 de agosto de 1931 en Colonia Alberdi, Misiones, siendo registrado en Andrade.
Fueron sus padres José Yanak, originario de Checoslovaquia, y Parasca Curkan, de Ucrania, quienes contrajeron matrimonio en Apóstoles Misiones, en la Iglesia de rito ucraniano. Tiene una hermana menor llamada Lelia, religiosa -con el nombre de Sor María Sirenia- de la Congregación de Hermanas Azules, de origen francés; quien en la actualidad se encuentra realizando su misión en Lomas de Zamora.