La localidad de Saladas cuenta con un predio y proyectos aprobados para poner en funcionamiento una planta de tratamiento de residuos urbanos. Sin embargo, no hay interesados en explotar el servicio. El vuelco de la basura en un predio a cielo abierto ocasiona problemas con vecinos.
La falta de empresas interesadas en el tratamiento y comercialización de los residuos sólidos urbanos de la localidad de Saladas, no permite avanzar en la construcción de una planta de tratamiento local. Si bien había dos firmas foráneas que habían mostrado interés en hacerse cargo del servicio, hace varios meses no hay novedades. Ante esta situación, la comuna continúa acumulando la basura en un basural a cielo abierto, a pocos kilómetros del casco urbano, lo cual ocasionó el reclamo de algunos vecinos, quienes alertaron que podrían cortar las calles de acceso al lugar.
Desde hace varios años, el municipio de Saladas persigue el proyecto para construir una planta de tratamiento de los residuos sólidos urbanos, que solucione el problema de los basurales a cielo abierto que funcionan en la localidad. Incluso, en el año 2007 la comuna adquirió un predio de 14 hectáreas que está ubicado a unos tres kilómetros de la localidad, sobre la Ruta Provincial Nº 13, en el paraje Santo Domingo.
En diálogo con El Litoral, el intendente saladeño, Daniel Alterats, comentó que hace ya varios meses que perdieron contacto con las dos firmas que se habían ofrecido para hacerse cargo del tratamiento y posterior comercialización de los residuos sólidos urbanos. “Para nosotros es mucha la basura, pero para ellos pareció poco para comercializar”, explicó el jefe comunal, quien a la vez comentó que los empresarios habían manejado la idea es agrupar dos o tres localidades, para tener mayor volumen de residuos para reciclar y vender.
“Hace varios meses que no tenemos comunicación con estos empresarios, que en principio se habían mostrado muy interesados, pero parece que perdieron el interés”, comentó el jefe comunal. En este aspecto, recordó que junto a los potenciales inversores habían recorrido el predio con que cuenta el municipio, que fue adquirido con destino al emplazamiento de la planta de reciclaje, y habían coincidido en que el lugar necesita algunas mejoras, sobre todo en lo referido a energía eléctrica y una perforación para disponer de agua.
El intendente saladeño comentó que otra posibilidad es que el municipio se haga cargo del servicio, aunque admitió que es un trabajo “muy complejo”, sobre todo en la parte de comercialización de los residuos reciclados. “Estamos estudiando las posibilidades; la conformación de una cooperativa de trabajo también es una alternativa, pero la verdad es que el proyecto se apagó un poco”, admitió Alterats.
Reclamo
La dilación del proyecto de la planta de reciclaje obliga al servicio de recolección de residuos del municipio saladeño a depositar la basura en un predio a cielo abierto, situado a unos tres kilómetros de la localidad. Esto provocó la reacción de los vecinos del barrio San Lorencito, cercano al lugar donde se arrojan los residuos, quienes presentaron una nota al Concejo Deliberante y al Ejecutivo en reclamo por la limpieza del basural a cielo abierto ubicado junto a la Ruta Nacional 118, el cual denuncian que ya tiene un kilómetro de extensión.
Los firmantes señalan que la presencia de la basura ocasiona innumerables problemas para los pobladores del lugar, ya que además de alimañas y olor nauceabundo, consideran que existe un altísimo riesgo sanitario. Además, los vecinos advirtieron que si no obtienen respuestas, realizarán un corte en las calles de ingreso al lugar mañana por la mañana.
Consultado sobre esta cuestión, el intendente Alterats minimizó el reclamo, y aclaró que la única vivienda que se encuentra en el lugar está situada a más de un kilómetro del basural. Además, comentó que todos los viernes se realizan quemas y se topa la basura con una retroexcavadora. “Hay otras cuestiones de fondo en este reclamo, más políticas que sanitarias”, advirtió el jefe comunal.
Diario El Litoral