Como era de imaginar, la Fiesta Nacional del Chamamé se despidió a lo grande con el Chaqueño Palavecino y Los Alonsitos. Fueron nueve lunas exitosas y con el desafío de agregarle una más para la edición 23 que arrancará el 9 de enero de 2013. Desde el Instituto de Cultura de Corrientes agradecieron el acompañamiento de los artistas y público.
Desde el Instituto de Cultura de Corrientes agradecieron el acompañamiento de los artistas y público que se acercaron al Anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola y distintos escenarios para transformar a Corrientes como la “Capital Mundial del Chamamé”.
La fiesta nacional del chamamé terminó “a pura fiesta” y con la capacidad colmada en el Anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola. La última luna chamamecera contó con grandes números artísticos como Soriano Sosa, Gisela Méndez Ribeiro, Alejandro Balbi, Alfredo Monzón, Leo Zarur, Rosita Ramírez Verrastro, Simón de Jesús Palacios, Chaqueño Palavecino, y Los Alonsitos, entre otros artistas que llenaron de Sapucai el predio chamamecero.
Nordestealdia.com dialogó con el presidente del Instituto de Cultura de Corriente, Arq. Gabriel Romero, quien agradeció el acompañamiento de artistas, público, sin olvidar la repercusión de los medios nacionales. “Estamos muy contentos cerrando una fiesta inolvidable. Todo salió muy bien. Fue un trabajo arduo de todo un año”, señaló Gabriel Romero.
Dijo que “hoy estamos mostrando al mundo lo que se hace desde Corrientes, lo que significa ser la Capital Mundial del Chamamé”, agregando que seguirán trabajando para cumplir con las expectativas del próximo año, donde el desafío será doble porque se extendió la fiesta a 10 lunas.
Sobre un posible cambio de escenario para el 2013, el funcionario provincial utilizó las palabras del Gobernador: “el escenario será el mismo; haremos mejoras en el lugar para que el Anfiteatro siga siendo la cuna del chamamé”.
Se aguarda que en el transcurso de esta semana surjan balances, que asomaron en las últimas horas con saldo positivo, siempre con la mirada puesta en los ajustes necesarios, como el sonido, que fue un aspecto que desentonó en un concierto de elementos que se desempeñaron a la altura de semejante acontecimiento.