26 de Julio, día de copiosa lluvia y bajas temperaturas, trascurría el año 1952, en ese histórico contexto las calles se poblaron de dolor y de llantos de gente humilde, a las 20:25 hs. había fallecido, Eva Duarte de Perón, EVITA, la DAMA DE LA ESPERANZA, compañera inquebrantable de Perón, alma y espíritu profundo del peronismo.
Evita nacida un 7 de Mayo de 1919, en la provincia de Bs. As., llego a la gran ciudad como tanta gente del interior en busca de un camino artístico que logro rápidamente en una compañía teatral.
A inicios del año 1944 se organiza un festival benéfico por los damnificados en el Terremoto de San Juan, en el Luna Park, Evita conoce en esas circunstancias a Perón, estableciéndose desde el principio una fuerte relación, a tal punto que nunca más se separaron.
Así comenzó todo con uno de los personajes más controvertidos de la historia, amado u odiado hasta el paroxismo, “grasitas y oligarcas”, una mujer que apareció en el panorama político argentino, dejando una marca indeleble, supo incorporar a la política una mirada femenina, sin discursos feministas, así llego aquel inolvidable 9 de septiembre de 1947, día en que se sanciono el derecho cívico de la mujer promulgando el voto femenino...
Pero su corta vida no le daría tiempo para ver concretado sus sueños de Justicia Social.
A su desaparición física, se impuso por sobre todo, su monumental obra y sus palabras como presagio a la tragedia “Mi corazón se quedará con mis descamisados para ayudarlos a luchar”.
Su voz se alza ante cada necesidad, dentro de cada rancho humilde, su voz es la voz del niño abandonado, del anciano desprotegido, del trabajador, del científico, del intelectual, y del artista, si Evita es la voz de aquellos que reclamaron dignidad y la obtuvieron en la concreta acción de esa mujer que convertida en la “Mujer del Bicentenario” vuelve como siempre para infundirnos la fuerza de la razón, de la convicción, de la verdad.
Evita fue, es y será esto y mucho más, sus enemigos, aquellos que hasta llegaron en sus días de agonía a escribir en las paredes “Viva el cáncer” sabían y reconocían la fortaleza de Evita y cuanto la amaba el pueblo trabajador.
Fue una figura que rompió todos los precedentes históricos y definió una modalidad política nunca vista hasta entonces. Durante el breve período de su actuación, al lado de Perón, fue el centro de un creciente poder y se convirtió en el alma del movimiento peronista, en su esencia y en su voz. Adorada y a la vez odiada por millones de argentinos, lo que jamás provocó fue la indiferencia.
EVITA ESTÁ, ESTUVO Y ESTARÁ SIEMPRE QUE HAYA UNA INJUSTICIA. (Eduardo Visco)
Ing.Agr EDUARDO RAMON GONZALEZ
Pdte Consejo Departamental P.J
Prensa PJ Saladas