Embarazada de más de 7 meses y de regreso al ruedo televisivo con “RSM”, la conductora se reconoce ansiosa por su maternidad. “No hay nada mejor que una mamá feliz para hacer feliz a un bebé”, dice. Cómo planea su año laboral.
Está atravesando el momento más trascendental de su vida. No lo explicita de esa manera, pero ni falta que hace. Mariana Fabbiani está embarazada de siete meses; tiene fecha para mediados de abril, y, además, regresó con su programa, “RSM”, a la pantalla de América. Un combo completo para una madre primeriza, que, lejos de amilanarse ante tamaño desafío, redobla la apuesta e intenta tomárselo con calma. “Quiero vivirlo lo más naturalmente posible, si me siento mal al aire lo diré y listo. Éste es un programa en donde estoy tan cómoda como en mi casa”, afirma la conductora. Pero la aclaración es innecesaria, al ver “RSM” lo que se rescata es justo eso, la comodidad con que sus integrantes conducen la nave. Eso sí, sería novedoso ver a su timonel principal confesar sus dolores ante las cámaras, en una especie de reality-mamá televisado.
Cuando Mariana se ausente, el programa será conducido por Humberto Tor-tonese la mayoría de las veces, y otras por invitados especiales. La principal diferencia con el año pasado es la ausencia de Mariana Briski, pata humorística necesaria. El resto seguirá con el mismo formato. Es decir, se basará en el archivo y en el resumen de la actualidad en clave risueña.
–¿Cómo va el embarazo?
–La verdad es que no me puedo quejar. Estoy teniendo un muy buen embarazo, y ya estoy de 7 meses y algo. Estoy muy ansiosa y ¡con una panzota! Arranqué el programa y planeo estar todo marzo si todo sigue bien, pero veremos día a día. ¡Nunca estuve embarazada!
Los signos de exclamación revelan –además de una entonación en el decir– un estado de ánimo. Y puede resultar un cliché, algo que para la característica sonrisa de Mariana Fabbiani se vuelve aún más grande y más permanente.
Por si fueran pocos cambios, la futura mamá decidió mudarse. Cambió su casa de Recoleta por un coqueto departamento en Barrio Parque. Junto a su pareja, el productor Mariano Chiade (dueño de Mandarina, factoría del programa de Nicolás Repetto y del que pronto conducirá Emilia Attias, entre otros) decidió cambiar de aire para recibir a su bebé, de quien se sabe será una nena, pero con nombre reservado para la intimidad del hogar. Al menos por ahora. Fabbiani admitió que los papás dudan entre dos nombres, que todavía no pueden optar por ninguno. Eso sí, la niña tiene apodo: la mamá la llama “Pipita”.
Uno de los principales interrogantes que surgen ante la inminencia de la maternidad es si podrá conjugarse la vida de estrella televisiva con la vida de mamá. El set de grabación y la mamadera, el maquillaje y los pañales. Por lo bajo, desliza que como mínimo se tomará dos meses después del parto. Después se verá. El relax y las sensaciones dirán qué sucederá de ahora en más.
–¿Se puede conjugar maternidad y trabajo?
–Yo creo que sí, dándole a cada uno el lugar que se merece y estableciendo prioridades. Ve-remos, nunca fui madre todavía.
–No hay tanto tiempo para decidirlo. Está casi en fecha.
–Es cierto, y sin dudas mi hija está ocupando el centro de mi vida. Cuando nazca y nos vayamos conociendo veré cuándo re-greso. Agradezco tener la libertad para decidirlo. A mí, trabajar me hace feliz, y no hay nada mejor que una mamá feliz para hacer feliz a una hija, pero ella va a ser siempre lo más importante.
7 DIAS